La hierba humedecida
Abrazados les llovian enamorados
peces en el almay los devolvían
a la serpentina intimidad
de las aguas en las nubes
que por la noche
los transmutan en rocio
para sosegar
a los que se devoran a besos
sobre la hierba humedecida,
eterna cómplice del sereno
deseo de los que se aman.
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