Amanece...
Amanece, un incendio
se apaga.
Los amantes fortuitos
nunca se conocen, por eso
sacuden las cenizas
de encuentros furtivos,
se liberan de los ratos
de fuego y regresan
al hielo de su lado
secreto, ahí solo son...
chispas solapadas
escondiendo
sus flamas del vergel
del deseo.
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