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Poemas Generales

Aves en cárceles del tiempo...

Ansel Arenas 25 de septiembre de 2021 619 lecturas 7 comentarios

Con el silencio del encierro

decretado, el pánico a comunicar

afectos en abrazos y el barbijo

en el rostro es el obligado disfraz

de la nueva realidad de nosocomio

ajena al deseo azul de una mejor

centuria, liberada de plagas

y demonios.

Cautivos como aves en cárceles

del tiempo pagamos a cuenta gotas

algunos pecados nuestros

y los de otros, por eso unos iniciaron

pláticas con su yo menos confuso

para cambiar manos por alas,

en soledad sintieron mejorar

su esencia humana dejando

la rutina indiferente

con los que mueren

en el desamparo y la penuria

del ahogo, que sabe a no existir

mañana.

Vencidos por el miedo los mayores

oraron como nunca lo hicieron

pretendiendo conjurar la plaga

de la que aun poco se sabe,

solo que se lleva los árboles

marchitos, desprende hojas y flores,

consume sus últimos frutos;

otros forcejean entre dejar

de ser, o no ser animales

del cálculo politico o mercaderes

que hacen de la peste

su oportunidad para los buenos

y grandes negocios.

Los que se creen cercanos al ideal

humano quieren olvidar su instinto

primate, pero no logran entenderse,

por ello idean algo que solo

en secreto es posible, así al virus

del encierro le costará saber

que traman detenerlo;

conspirando deciden cambiar

el significado de emociones,

mercancias y palabras.

Al entusiasmo de hacer lo malo,

bueno, revisan sus máscaras

y deseos, concluyen: para sobrevivir

es necesario pensar de otra manera,

a los contrarios negativos

hay que darles retoques

positivos y así,

lo alto soberbio será bajo

hasta llegar al piso sin rencor,

lo amargo, dulce sin engaños,

el odio, amor

sin fingir ser compasivos,

lo frio será caliente evitando

que su fuego pueda quemarlos,

el hambre, tendrá que saciarse

sin devorar los semejantes,

ni sentir gula,

la enfermedad, será sanidad

sin pretensiones inmortales,

al egoísmo lo piensan solidario,

sin entregarlo todo.

En el juego de cambiar significados

se llenaron de ilusiones y ternura,

creyeron domésticar las emociones

hasta dejarlas inconcientes

para que no hagan daño.

Era una realidad alternativa,

imaginabanse inmaculados

con el aura circular

que en las estampas tienen

los santos, de pronto se abrieron

puertas y ventanas, a la guarida

de sociópatas, incrédulos

y arrepentidos llegaron noticias...

la peste tenía cura

para los que pudieran pagarla;

el animal de ego inmanejable

jugando a ser introspectivo

y razonable volvió a la selva

de cemento;

los que oraban continuaron

haciendo promesas y pedidos,

el miedo a los presagios

no les deja estar de regreso

a lo que son... adultos niños;

algunos en regresión

por el Alzhéimer, sin acceso

a la cura vagaran en la noche

de los recuerdos, ausentes

de fantasmas y demonios.

La fiebre de transmutar

significados,

el ejercicio de ser buenos

teniendo sanos deseos,

fue un intento redentor

que en algunos hizo hueco,

en otros no tuvo consecuencias.

Sin ver hacia atrás,

los de siempre liberan aves

y rebaños, dan gracias

a sus dioses por la oportunidad

de ser más ricos y el don

de hacerlos tecnológicas

máquinas de hacer dinero,

negociando sin medida

la cura a los mejores precios

de la usura, a la que nosotros

moribundos del tercer mundo

aunque nos digan

les daremos la vacuna

como ayuda humanitaria,

ni en sueños la tendremos gratis.

Publicado originalmente en Mundo PoesíaVer hilo original ↗