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Poemas de Amor

Siempre de tarde a las seis...

Ansel Arenas 5 de septiembre de 2021 1.825 lecturas 27 comentarios

Tras la sombra del árbol

que abrazaba tu ventana

inicio nuestro romance

al roce de tus manos,

tus manos deliciosas,

tibias como promesas

que cada noche volvería

a tocar, así me creció

el deseo de amarte

con la urgencia

del que muere de sed,

por eso pedí me dieras

agua y no era esa mi sed,

mi afán era mirarte

y cuando me mirabas

saciaba mi avidez.

De verte y encontrarnos

en media primavera,

jugando al escondite

siempre de tarde

a las seis, ardió la hierba

mora en mi silvestre lecho

y el juego, se nos hizo

necesidad; sin acordar

mirarnos llegaste

al pinabete donde se cruza

el río, los que nos conocían

dijeron que te robe,

pero en verdad huimos

de las habladurías y el amor

de pájaros en celo

se nos salio del pecho

y echamos a volar

por paisajes urbanos

donde las aves del monte

no pueden anidar,

por eso regresamos

a tu lugar de origen,

que nos dio su cobijo

como si nunca

nos hubiéramos ido

de esta añosa casa,

donde al salir el sol

en el balcón de mi alma

las mañanitas florecen

para ti.

A nuestro alrededor todo

ha cambiado, pero hay cosas

que celebramos sigan aquí:

el bosque de la vuelta,

la calle solariega,

la casa de mi sed

grabada en sus adobes

y de lo que extrañamos

nos hace mucha falta

la risa familiar

de los que migraron

a otra realidad

y la banqueta del afilado

juicio, de los viejos del barrio

en la cual a los maníacos

de amores, solían reprender.

Envejecemos lento,

aunque el invierno apure

sus ganas de llevarnos,

no dejamos

que a nuestras vértebras

se adose,

lo correteamos como ave

de corral… queremos

que nos dure la hierba

de los años

hasta la primavera final.

Publicado originalmente en Mundo PoesíaVer hilo original ↗